Ramon Espasa i Oliver

Thursday, December 15, 2005

Sanitat i recursos humans

Recursos humanos/ ¿Profesionales escasos?/ Grippe y recursos humanos.

Recordar que el personal sanitario (médicos, diplomados de enfermería, auxiliares de clínica etc.) es el principal recurso de un sistema sanitario puede parecer retórico.Sin embargo y a pesar de todos los avances tecnológicos i farmacológicos, o precisamente en parte por ello mismo, cada día son precisos más y más profesionales sanitarios, para prevenir, para curar y sobre todo para cuidar...Son muchos los factores que empujan en esta dirección. La demanda creciente de mas seguridad y mas confort. El mayor consumo de atenciones sanitarias que resultan de la tan celebrada longevidad.Los exponenciales incrementos de costo que representan tanto la novísima tecnología electromédica e informática como la factura farmaceútica.Ahora bien, el factor humano continua siendo el máximo agente de gasto dentro del presupuesto sanitario y debemos reconocerle el papel de eje y fundamento del sistema.La formación larga ,costosa y esforzada de estos profesionales no puede dejarse a la espontaneidad de la oferta y demanda del mercado.Su formación y su número debe ser gestionada (en buena parte ya se hace) desde las necesidades del sistema sanitario entendido este como un bien público.Los tan denostados “númerus clausus”resulta que son necesarios, siempre que se entienda esta gestión de recursos humanos de forma flexible, programada, transparente y democrática, es decir al servicio del sistema sanitario y no de cualquier grupo de presión, trátese de sindicatos, colegios profesionales, o determinados grupos de especialistas.Pero no todo acaba en la adecuada planificación. Después, debe ofrecérseles un adecuado abanico de incentivos (económicos, científicos, de carrera profesional) dentro del sistema sanitario público para conseguir sacar el mejor rendimiento humano y profesional de estos valiosos profesionales.Ahi topamos inmediatamente con la constricción presupuestaria.Los cantos al desbocado gasto sanitario, tan queridos por la derecha, no son lamentablemente muy contestados por la izquierda. La presión del “buen sentido común”se impone: el gasto es insostenible, la sanidad acabará con el estado del bienstar, y demás jeremiadas.Ciertamente el déficit de financiación sanitaria heredado de los gobiernos del P.P. es realmente grave. Y aquí vienen a incidir los datos recientemente conocidos: mil diplomados de enfermería, unos cuatrocientos médicos, y aproximadamente cuarenta farmacéuticos hospitalarios están trabajando en otros países de la Unión Europea. Mas aún ,de no corregirse el ritmo de formación de profesionales, en diez años podemos tener importantes déficit en determinadas especialidades médicas. Estos hechos obligan a una nueva reflexión política sobre nuestro modelo sanitario.¿En una Unión Europea abierta a la libre circulación de profesionales, nos quedaremos impasibles formando profesionales a precios mas bajos que otros países de la Unión, para ver como después nuestros especialistas son contratados por estos países, en mejores condiciones salariales y de estabilidad que las que nuestro sistema puede ofrecerles?Las economías abiertas no deben servir sólo para mejorar la competencia en mercancías y servicios como el discurso neoliberal nos repite machaconamente. También deberían servir para igualar niveles de bienestar, y uno de sus pilares, es el servicio sanitario. Se impone pues una fuerte corrección al alza en las finanzas de nuestro modelo sanitario. El gasto sanitario no es un problema social que impida poder abordar los auténticos problemas de crecimiento de la economía como la inflación , las infraestructuras, o la competitividad, como se dice.Antes al contrario, es un componente esencial del equilibrio presupuestario y social de nuestra sociedad. ¿Sin la seguridad que ofrece a todos, la cobertura sanitaria gratuita, y en términos generales satisfactoria, cree alguien que el comportamiento del consumo privado y del ahorro, por ejemplo, sería el mismo en nuestro pais//?En este sentido las tentaciones privatizadoras, encubiertas bajo las distintas formas de copago, no harían mas que agravar el problema en su vertiente económica y sobre todo incrementar las desigualdades sociales, con grave quebranto de la cohesión social.
Los profesionales son pues el mayor gasto, y a la vez, la mejor riqueza de nuestro sistema sanitario.La actual epidemia de gripe es otro toque de atención. Sobre la base de una generosa entrega de médicos y enfermería en la asistencia primaria vamos sorteando la presión asistencial mientras los hospitales están desprogramando intervenciones ante el desbordamiento de sus urgencias. Y a pesar de todo,casi todo va bien. Pero no podemos funcionar siempre gracias a la abnegación y heroicidades de los/las profesionales.


R.E.31/01/05 PERIODICO

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