Ramon Espasa i Oliver

Tuesday, December 13, 2005

Libertad de conciencia versus libertad religiosa

- DE DON RAMÓN ESPASA I OLIVER, DEL GRUPO PARLAMENTARIO ENTESA CATALANA DE PROGRÉS, SOBRE SI EL GOBIERNO CONSIDERA QUE HA LLEGADO EL MOMENTO DE DESARROLLAR LEGALMENTE TODAS LAS LIBERTADES PÚBLICAS RECOGIDAS EN EL ARTÍCULO 16 DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA. (680/000680)

El señor PRESIDENTE: Pregunta del senador Espasa i Oliver.
Tiene la palabra su señoría.

El señor ESPASA I OLIVER: Gracias, señor presidente.
Señor ministro de Justicia, podemos decir que la historia de estos 25 últimos años ha sido la historia de un éxito, sobre todo en el ejercicio, disfrute y ampliación de las libertades.
En este sentido, nuestra España, la España del siglo XXI, está muy distante de aquella que aprobó la Constitución; es más secular, se ha secularizado, es más diversa en concepciones ideológicas, y tiene una práctica de confesiones religiosas mucho más diversa y sustentada, sobre todo, por el flujo de las migraciones. Desde este punto de vista, la Ley Orgánica de Libertad Religiosa, elaborada en 1980, por tanto, se han celebrado sus 25 años, queda un poco estrecha para lo que es hoy la diversidad ideológica, religiosa, y de secularización o de sociedad laica que hoy es la España del siglo XXI. ¿No cree, el señor ministro, que ha llegado el momento de plantearse, bien la ampliación, bien la superación de esta ley por la elaboración en el futuro de una ley orgánica de la libertad de conciencia que enmarque, obviamente, la libertad religiosa?
Gracias, señor presidente.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Tiene la palabra el señor ministro de Justicia.

El señor MINISTRO DE JUSTICIA (López Aguilar): Muchas gracias, señor presidente.
Gracias, señor senador, por su pregunta. Efectivamente, la libertad religiosa aparece consagrada por la Constitución como un derecho fundamental muy precioso, sólo hay que subrayar que aparece inmediatamente después del propio derecho la vida. El artículo 15 consagra el derecho a la vida y el 16 la libertad religiosa junto a la libertad ideológica, de conciencia y de culto de los individuos y de las comunidades, consagrando, por cierto, un derecho de titularidad y ejercicio colectivo. Un derecho que fue desarrollado tempranamente, y no por casualidad, en 1980, una de las primerísimas leyes orgánicas que adopta la democracia constitucional y que, efectivamente, ha cumplido 25 años. Con ese motivo el Ministerio de Justicia patrocinó el verano pasado en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo un seminario de reflexión, precisamente para evaluar los 25 años de rendimiento de la Ley Orgánica de Libertad Religiosa, del que participaron todas las confesiones que tienen contraídos acuerdos con el Estado.
Subrayó que la libertad religiosa está consagrada como derecho fundamental en el párrafo primero, pero eso no es todo en el artículo 16, hay un segundo párrafo que es muy importante, que señala, primero, que ninguna confesión tendrá carácter estatal, lo que rompe toda una tradición histórica de manera muy afortunada y, además, señala que nadie podrá ser obligado a confesar ni directa, ni indirectamente habría que añadir, sus creencias, su ideología, ni, por tanto, su religión. En el párrafo tercero se mandata al Estado a cooperar con la Iglesia católica y las demás confesiones. Todos estos elementos, sin duda ninguna, deben ser leídos conforme el tiempo que nos toca porque la sociedad española ha ido profundizando en sus libertades y de manera inexorable se ha ido haciendo más pluralista desde el punto de vista religioso. Todo ello conforma un marco de actuación en el que el Gobierno está intentando avanzar, como creo que prueba en esta legislatura el intento de este Gobierno de cumplir acuerdos no solamente con la Santa Sede, sino con otras confesiones, que permanecían en varios de sus puntos inéditos, habiendo instrumentado para ese objetivo una fundación, Pluralismo y convivencia, que no tiene como función promover ninguna religión, porque no puede ser ese el sentido de la actuación de ningún poder público en un orden aconfesional, pero sí el de dar reconocimiento a la actividad de carácter social y cultural y a su integración proveniente del ejercicio de la libertad religiosa de las confesiones minoritarias.
Muchas gracias, señor presidente.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor ministro.
Tiene la palabra su señoría.

El señor ESPASA I OLIVER: Muchas gracias, señor presidente.
Señor ministro, estoy de acuerdo con todo lo que usted ha dicho y con el desglose que ha hecho del artículo 16 de la Constitución Española, pero yo quiero ir un punto más allá. Seguramente sus compromisos de Gobierno no se lo permiten, pero quisiera manifestar a la Cámara, y estoy seguro de que contaré con su aquiescencia y con su cuerdo, que el artículo 16 jerarquiza los valores constitucionales. Y el orden jerárquico en el que están descritos es el siguiente: primero, libertad ideológica, segundo, libertad religiosa, tercero, libertad de culto, cuarto, principio de cooperación. Los que usted ha enunciado, pero poniendo por delante la libertad ideológica, que ampara a la libertad de conciencia que, a la vez, es garantía de una creencia libre en cualquier religión, y profesar cualquier religión o no profesar ninguna. En cambio, la Ley Orgánica de Libertad Religiosa deja en el limbo a las personas, que cada vez son más en nuestro país, que creen en el hombre y en la naturaleza, y esta es una creencia tan digna como creer en una religión. Por eso la Constitución dice: primero, libertad ideológica, garantiza la libertad de conciencia, y enmarcando estas dos grandes libertades laicas y constitucionales, se ampara la libertad religiosa. No estoy contra ninguna religión, por supuesto, que no, estoy por la cooperación, por supuesto, que sí, pero deberíamos avanzar. Y le invito a usted y a su Gobierno a que actualicemos la Ley Orgánica de Libertad Religiosa, para que los que creen en el hombre y en la naturaleza tengan el mismo estatus y el mismo amparo de derecho orgánico por una ley orgánica de libertad de conciencia y de libertad de creencia que los creen en cualquiera de las religiones que se profesan hoy en nuestro país.

El señor PRESIDENTE: Señoría, le ruego que termine.

El señor ESPASA I OLIVER: Acabo, señor presidente.
Por lo tanto, una ley orgánica de libertad de conciencia sería la mejor contribución de este Gobierno progresista a la actualización de la vieja Ley Orgánica de Libertad Religiosa.
Gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Tiene la palabra el señor ministro de Justicia.

El señor MINISTRO DE JUSTICIA (López Aguilar): Gracias.
El Gobierno está cumpliendo su programa y por ello precisamente ha promovido una fundación que tiene como objetivo el tender puentes de colaboración con confesiones que venían alegando discriminación negativa o ignorancia por parte de los poderes públicos durante demasiado tiempo.
Creemos que con ello prestamos un servicio al reconocimiento del creciente pluralismo religioso de una sociedad libre y abierta. Al mismo tiempo, porque formaba también parte de nuestro programa, punto por punto, está cumpliendo...

El señor PRESIDENTE: Señor ministro, le ruego que termine.

El señor MINISTRO DE JUSTICIA (López Aguilar): Está cumpliendo los acuerdos contraídos con la Iglesia Católica.
Esto no quiere decir que no esté abierto a reflexiones hacia el futuro. De lo que está completamente seguro es de que está vinculado por la Ley. Y, por lo tanto, punto por punto, la Ley Orgánica de Libertad Religiosa y los acuerdos de cooperación con las distintas confesiones están siendo respetados. Y, desde luego, en todo momento estamos inspirados por la remoción de toda discriminación, no solamente por razón de creencia o de religión, de modo que se garantice el derecho a creer, a expresarlo públicamente, a participar de la sociedad desde las propias creencias y, por supuesto, en todos los ámbitos y en todas las esferas, también en la educativa, el derecho a no creer y el derecho a no profesar ninguna religión.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor ministro.

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