Ramon Espasa i Oliver

Thursday, December 15, 2005

Eutanasia o sedació en l'agonia (Hosp.Móstoles)

El humo ciega sus ojos


El patinazo del Sr. Lamela, Consejero de Sanidad del PP. en la Comunidad de Madrid ha sido descomunal, grave, y de consecuencias desastrosas para el clima de necesaria confianza que debe presidir las relaciones entre profesionales y pacientes en la sanidad pública. Amparándose en unas mas que dudosas denuncias anónimas, con imprudente precipitación y haciendo gala de una ignorancia casi dolosa, el Sr. Consejero se reviste de coraza y espada flamígera cual nuevo arcángel San Gabriel y arremete contra esa tropa de médicos soberbios que creyendo tener la vida en sus manos han podido practicar cuatrocientas eutanasias en el H. Severo Ochoa, cuando como dice el Catecismo, la vida solo es de Dios. Resulta chocante sin embargo saber que el Sr. Lamela pertenece al llamado sector liberal dentro del PP, y que su proximidad a las tesis del Sr. Ruiz Gallardón son notorias. ¡Como debe ser pues el resto de la tropa¡.Muy probablemente el Sr. Lamela haya sido embarcado en esta penosa aventura, pero en todo caso lo ha sido por sus “coleguís” del PP. Ello viene pues a confirmar el enrarecido y fundamentalista clima que preside y rodea las cavilaciones y actuaciones políticas de este partido político.
Pero vayamos a los hechos .El hospital de Leganes, como casi todos, esta constantemente desbordado por una sobre demanda asistencial que sólo es atendida gracias a la abnegación, entrega y entusiasmo de sus profesionales. En efecto la falta de medios humanos y financieros en la sanidad pública clama al cielo desde hace ya muchos años. Nuestros índices de camas de agudos por mil habitantes, nuestros dispositivos asistenciales en primaria, nuestro prácticamente inexistente sistema de cuidados paliativos a domicilio, unido al evidente envejecimiento de la población requieren soluciones inaplazables. El PP, en el gobierno durante ocho años de bonanza y crecimiento económico tiene buena parte de responsabilidad en ello por su repetida cicatería presupuestaria respecto del gasto público en general y también del gasto sanitario. Pero hoy con la izquierda en responsabilidades de dirección la situación no puede ni debe prolongarse un minuto más. Pues bien, en este contexto de Urgencias cotidianamente desbordadas, la práctica de lo que hoy es ya un distintivo de buena praxis médica, esto es la sedación en la agonía para evitar el dolor innecesario, la angustia, el delirio y la sensación de ahogo, llevada a cabo por los buenos profesionales de este hospital, se ha convertido en una ridícula pero escandalosa denuncia de supuestas irregularidades atentatorias del derecho de todos a la vida. Ello ha representado un atentado gravísimo a la confianza que debe presidir la relación entre médicos y enfermos, y al aprecio que siente la población por sus servicios públicos de salud. En este sentido la nutrida manifestación que en defensa de su hospital y de sus profesionales, han protagonizado los vecinos de Leganes es altamente reconfortante y demuestra coraje e inteligencia popular a raudales.
Loas supuestas irregularidades que el flamígero Sr. Consejero veía por todas partes ,no son más a día de hoy, que insuficiencias de consignación escrita de órdenes medicas en las historias clínicas, precisamente producidas por el agobio y presión con la que a diario deben trabajar estos profesionales. Aun más, la supuesta y culposa desviación estadística del número de muertes en el repetido hospital respecto de otros, no traduce más que la abusiva sobrecarga de trabajo de este hospital. El Sr. Consejero ha hecho pues un pan como unas ….tortas. Ni la comisión de mortalidad del centro ni la Fiscalía han encontrado indicios de conductas culposas.¿De que se trata pues? Desgraciadamente estamos ante una manipulación y abuso de poder político, siempre intolerables, pero puestos esta vez al servicio de una mirada pacata, gazmoña y retrograda sobre el derecho a morir dignamente. El humo de la ideología mas integrista ciega los ojos de los esforzados paladines del partido popular y en nombre de unos dogmáticos principios creen poder conformar a su gusto la realidad científica y social. Hoy el derecho a morir dignamente sin dolor y conduciendo la propia muerte con el mayor placidez y la menor angustia posible es una realidad que debería estar al alcance de todos los ciudadanos y no sólo de unos pocos. Las posibilidades científicas y asistenciales así lo confirman y la ciudadanía, cada vez más consciente de sus derechos también lo viene reclamando. Hoy la sedación de la agonía adecuadamente establecida es una práctica descrita, ensalzada y aceptada por la comunidad científica. La bibliografía seria y especializada es de una evidencia abrumadora. Ahora bien si como recuerda el bello fox-trot el humo ciega tus ojos y si este humo es producto de rancias ideologías las posibilidades de equivocarse son muchas. Pero a veces, ya se ha dicho las equivocaciones son peores que un crimen.


R.E. PERIODICO 07/04/05

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